¿De qué forma impactan las emociones en las decisiones de inversión?

Las emociones están siempre detrás de nuestras decisiones económicas y de inversión. Hasta ahora se pensaba que los mercados se comportaban de manera eficiente y, por lo tanto, el inversor podía realizar un análisis objetivo para realizar sus inversiones. La realidad indica con hechos todo lo contrario, generando una ventaja competitiva para los inversores profesionales.

Los inversores experimentados o profesionales tienen en cuenta indicadores sobre el “sentimiento del mercado”, para detectar el factor de la confianza, que impulsa las cotizaciones o de la incertidumbre, generadora de volatilidad. Hay varias páginas web rigurosas que aportan datos al respecto, que es bueno tener en cuenta como validación del análisis técnico previo.

¿Cómo puede el inversor no profesional gestionar sus emociones en su trading?

 A nivel personal, es imprescindible tener un diario psicológico de trading, incorporado al análisis diario de operaciones. Aunque nuestra valoración sea ciertamente subjetiva, podemos detectar la intensidad de una emoción, como el optimismo, la avaricia, el miedo, la inseguridad para hacer una entrada, la precipitación al mover un stop loss… Si el inversor verdaderamente quiere aprender de su forma de operar, necesita anotar en un diario los sentimientos que han acompañado su operatoria, su frecuencia y la incidencia en sus resultados.

 

Mas avanzados son los métodos de medición de la actividad cerebral mediante resonancia magnética, pudiéndose detectar los cambios del flujo sanguíneo en las diversas zonas del cerebro, cuando el inversor está sometido a la presión de los vaivenes del mercado. Asimismo, ante un mercado volátil, se altera el ritmo cardíaco, la presión de la sangre es más intensa, los latidos del corazón se notan en el pecho, las manos se ponen húmedas y cambian de color, aparece la sequedad en la boca…

Cuerpo, mente y emociones son una unidad; la intensidad emocional de una sesión con alta volatilidad tiene su reflejo implacable en nuestro cuerpo, si nos dejamos llevar por las ansias de ganar o nos atrapa el miedo a la pérdida.

 ¿Cómo afecta el estado emocional en la actividad inversora?

Los sentimientos, las emociones, los biorritmos, el estado físico del inversor en un momento dado, son factores claves porque afectan a la conciencia, el estado de alerta, la concentración y el foco al aplicar un plan de inversión o de trading.

Si una persona ha dormido mal y se encuentra bajo de energía, no estará con la concentración necesaria para analizar objetivamente los mercados. También, si hemos tenido un conflicto de pareja, o bronca con nuestro hijo adolescente, o hay problemas en el trabajo, habrá un montón de “ruido interno” que nos impide tener la mente clara y el pensamiento objetivo para tomar una decisión de inversión adecuada.

  ¿Qué emociones son más frecuentes en el inversor no profesional?

 Hay un patrón emocional repetitivo y, por lo tanto, predecible. La emocionalidad de los mercados es algo que “descuentan” los inversores profesionales, que ganan dinero a costa de la pérdida del inversor emocional.

El proceso es simple: Siento optimismo si he decidido entrar en la bolsa en largo. A medida que el precio del índice o de la acción sube, me sentiré mas y mas contento. Un sentimiento de confianza y seguridad en mi mismo me llena, porque el mercado “me da la razón” de que he tomado una muy buena decisión. Incluso, ¡tengo pensamientos de incrementar mi posición! Me siento eufórico. En el punto mas alto de cotización, junto antes de tocar “techo” es la zona de máximo riesgo para el inversor. Si la cotización se da la vuelta, como puede suceder (todo lo que sube baja) y no he protegido mi operación con un buen stop de perdida, mi sentimiento empezará a ser de duda, desconcierto, miedo, negación, pánico y abatimiento. Es como si mi estado de animo fuera al mismo ritmo que la evolución de la curva de ascenso y descenso. El punto más bajo de cotización es la máxima oportunidad inversora. ¡Quizá aquí ya mi dinero se ha evaporado y mi sentimiento es de profundo dolor y frustración, o rabia! ¿Podre recuperar lo perdido? Pues empiezo de nuevo el proceso.

 ¿Puede llegar a arruinarse un inversor no profesional por una gestión emocional e impulsiva en sus inversiones?

 Las pérdidas de los inversores no es algo que se reconozca abiertamente, es mas frecuente que se hable solo de los aciertos y éxitos en Bolsa. Sin embargo, las biografías de personas muy conocidas en el mundo de los mercados ponen de manifiesto que, al comienzo, llegaron a perder una, dos o mas cuentas.

 

Un caso extremo y conocido es el de Adolf Merckle (laboratorios Merck), considerado el hombre más rico de Alemania. En 2008 negociaba con los bancos el pago de una deuda millonaria. Perdió 400 millones de marcos alemanes apostando a la baja por Volkswagen. No soportó la perdida y se quitó la vida. Amigos y familia del industrial creyeron que su fallecimiento se debió a una combinación compleja de orgullo, sentimiento de culpa y, lo más importante, su pérdida de control.

El mismísimo Jesse Livermore, considerado una leyenda, que ha pasado a la historia como uno de los inversores mas sagaces, perdió enormes cantidades de dinero. Sabia ganarlo, pero no dominaba el arte de cómo conservarlo.

La emoción mas fuerte que lleva a un inversor no profesional a perder su cuenta es la avaricia, ese sentimiento de no tener bastante, de querer más y más. La necesidad de ganar lleva implícita la consecuencia de perder, porque es la emoción la que domina a la persona, olvidando su plan de trading y la aplicación estricta de la gestión del riesgo.

En casos de ludopatía, o adicción al juego, el jugador, que esta actuando como aparente inversor, puede llegar a perder todo su dinero.

¿Qué emociones debemos de suprimir en las inversiones en Bolsa?

 Las situaciones de estrés en los negocios, crisis debidas a las diferentes etapas de la vida, problemas familiares, enfermedades, pérdida de personas queridas, quebrantos económicos por diversas causas… nos hacen sentir ansiosos, frágiles, tensos, preocupados. En esos momentos debemos de abstenernos de tomar riesgos económicos, porque no podemos tener presencia, concentración ni claridad mental para tomar buenas decisiones de inversión.  No podemos mirar para otro lado e ignorar nuestros problemas, que son normales en la vida. Nos hace falta poner nuestra inteligencia y atención en lo importante, recuperar fuerzas físicas y salud.

 

¿Cómo controlar o mejorar psicológicamente nuestras reacciones a la hora de enfrentarnos a la volatilidad de los mercados?

 Una buena formación en análisis técnico y fundamental, una adecuada gestión monetaria y conocer el comportamiento de los mercados nos va a reducir la presión y la incertidumbre. Se necesita un buen plan de inversión o de trading, que se vaya ajustando con el tiempo. Las sucesivas experiencias de éxito y el aprendizaje ante los errores cometidos irán desarrollando nuestra experiencia como inversor.

Para controlar nuestras reacciones ante un mercado volátil es imprescindible atenernos al plan de trading. Esto significa que, si en mi plan contemplo una perdida máxima de un 2% por posición y eso ocurre en los 5 primeros minutos de operar, lo adecuado es cerrar tranquilamente el ordenador hasta el siguiente día.

Para avanzar con éxito en los mercados financieros es necesario tener un buen control mental y emocional. Hemos saber gestionar nuestras emociones, entrenarnos en tener disciplina, foco, concentración y medir los resultados. Todo esto se debe y puede desarrollar, al igual que hace un deportista profesional para ir paulatinamente logrando sus metas.

¿Cómo hacer? Con autoconocimiento de la propia personalidad inversora, de los patrones individuales y monetarios, practicando la disciplina fuera de los mercados, en nuestra vida personal y profesional.   Sin una buena disciplina no se puede ser buen inversor. Para mi es la virtud imprescindible en la vida, porque forma nuestro carácter.

 

Las prácticas de mindfulness o atención plena son altamente eficaces para desarrollar la capacidad de presencia ante las pantallas y gráficos de los mercados. También la meditación es muy positiva para desarrollar una mente clara y aquietar el exceso de pensamientos.

El ejercicio sistemático, en la modalidad que mas le guste a la persona, es muy aconsejable, porque equilibra mente y cuerpo, tonifica, eleva el nivel de energía.

Tener un buen mentor o coach especializado en psico trading y en gestión emocional hace avanzar mucho más rápido que lo haría la persona sola. Se trabajan las fortalezas de la persona, su motivación, foco, disciplina y la generación de hábitos potenciadores. El objetivo es tener experiencias de éxito y potenciar una mentalidad ganadora.

 ¿Cuál es el mejor perfil psicológico que debe tener un buen inversor?

 Un buen inversor es una persona con inteligencia emocional, con espíritu de superación y de aprendizaje continuo. Es una persona con equilibrio y orientación a la calidad de vida, que sabe balancear los diferentes aspectos de la vida: la pareja, la familia, la propia profesión, la salud, las finanzas equilibradas, el ocio y la diversión, el interés por contribuir a mejorar la sociedad…. La vida es muy hermosa, es importante sentirse bien, ser feliz y disfrutar. Una economía saludable ayuda a ello sin duda, con buena actitud y consciencia ante el dinero, las finanzas y las inversiones.

 

– Hay figuras cinematográficas como el “Lobo de Wall Street” en las que se ve a un bróker totalmente llevado por las bajas pasiones, toma de sustancias, excitación y poca empatía hacia sus clientes. ¿Es un perfil habitual en los mercados?

 

A veces se fomenta un perfil bastante utópico del trader, como persona ambiciosa, que es admirada porque vive por encima de los demás, en el lujo, el confort, solitaria, independiente, con el poder que representa el dinero…

Mi experiencia con traders e inversores de éxito está más cercana a personas que tienen un buen equilibrio personal, responsables, sensatas e inteligentes. Esa inteligencia les lleva a tomarse las inversiones como una actividad profesional, que requiere conocimientos, dedicación y disciplina; nada de excesos, al contrario, vidas magníficas con tiempos libres y de calidad para sí mismos, la familia y los amigos, sin tener que alardear de riqueza, aunque la tengan.

Como dice el psiquiatra Alexander Elder:” La meta de un trader exitoso es hacer buenos traders. El dinero es secundario.”

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