El dinero, la estabilidad económica, es un aspecto fundamental en la vida de las personas, y, por lo tanto, en las parejas. ¿Como lidiar de forma positiva las finanzas con tu pareja para no entrar en graves conflictos que te lleven al divorcio?

Una de las necesidades básicas de la persona es la seguridad. En la escala más básica de las necesidades humanas, según Maslow esta precisamente la alimentación, porque necesitamos comer y beber para vivir; la casa o el hogar, donde podemos descansar, realizar nuestras actividades, acoger a la familia. Estas necesidades son vitales.  El dinero, representa precisamente la posibilidad de comprar comida, vivienda, pagar los gastos corrientes de la casa… es decir, sentirnos sustentados, protegidos por la seguridad de poder cubrir nuestras necesidades.

Las finanzas en pareja son fundamentales y que ambos tengan unos criterios comunes de como manejar el dinero. Si hay necesidades no cubiertas, si el dinero no llega a final de mes y la pareja tiene formas diferentes de abordar este tema, los problemas están asegurados. 

¿Pueden ser los problemas de dinero disparadores que terminan en divorcio? 

Si, rotundamente cierto. Aquí menciono los problemas mas importantes para las discusiones por problemas de dinero en pareja:

  • Mala gestión del dinero, se gasta más que se gana, no hay capacidad de ahorro.
  • Uno de los miembros de la pareja no trabaja fuera de casa, o gana poco dinero, y el otro le reprocha que no aporte lo necesario para el hogar
  • Gastos innecesarios realizados de forma arbitraria, que desequilibran el presupuesto familiar.
  • Uso frecuente de las tarjetas de crédito revolving (de pago aplazado) para pagar compras no planificadas
  • Endeudamiento sistemático para atender eventos como viajes, celebraciones familiares, electrodomésticos o caprichos
  • Ausencia de planificación económica en el hogar
  • Inversiones en negocios hechos de forma impulsiva, sin conocer la posible viabilidad ni rentabilidad para ese dinero común.
  • Cuando la mujer gana mas dinero que el hombre y este se siente mal por ello, ¡máxime si ella se lo reprocha!

Todos estos problemas terminan perdiendo la magia del amor, de la ilusión que unió un día a una pareja.  La angustia de sentir que las dificultades son constantes e insuperables, por falta de dinero, o por criterios diferentes en la forma de administrarlo, son la causa de reproches, peleas y sentimientos de rabia o dolor. Cuando hay sufrimiento por falta de dinero, la consecuencia es una alejamiento emocional y problemas que pueden terminar en separación o divorcio.

¿Cómo debe una pareja planificar las finanzas conjuntas en sus distintas etapas?

 En mi criterio, cuando la pareja está en fase de “enamoramiento”, cuando se están planteando seriamente vivir juntos, es necesario abordar de frente, con absoluta sinceridad, el tema de cómo manejan ambos  el dinero, las finanzas o las inversiones. Las preguntas son de este tipo:

¿Qué piensas sobre el dinero? ¿Cómo de importante es para ti? ¿Qué creencias tienes sobre el dinero? ¿Cuánto dinero ganas y cómo lo administras? ¿Dedicas una parte a ahorrar para invertir, o piensas que hay que vivir al día? ¿Qué piensas sobre las tarjetas de crédito y los prestamos al consumo? ¿Para ti es importante comprar vivienda o vivir de alquiler? ¿Te preocupa el futuro económico? ¿Qué estás haciendo para cubrir posibles necesidades?

Este tipo de preguntas sobre el dinero y las finanzas hay que hacerlas, sí o sí. Las personas tienen reparo en hablar de estos temas de dinero, cuando son importantes para la estabilidad de la pareja.

Cada persona tiene una forma de afrontar el dinero según su personalidad. Hay varias “personalidades monetarias”, que se manifiestan de diferentes formas e intensidad:

EL AHORRADOR:  Es responsable, prudente, planificador, orientado a metas orientado hacia el progreso y el futuro. Le importa mucho la seguridad. Sus aspectos negativos: Es desconfiado, miedoso, aburrido, estresado, controlador, poco espontáneo, con dificultad para disfrutar y hacer algo extra que aporte entusiasmo y novedad a su vida.

EL DERROCHADOR: Es apasionado, emprendedor, con espíritu libre, capaz de disfrutar de la vida, estimulado para el dinero y la economía. Sus aspectos negativos: Impulsivo, manirroto, no conserva el dinero, irresponsable, excesivo, ligado a la rápida recompensa, puede realizar pequeños negocios o inversiones llevado por el entusiasmo no fundamentado.

EL DESPREOCUPADO. – Es optimista, confiado, tiene un espíritu libre, es relajado, sereno, tranquilo.  Sus aspectos negativos: Dejadez, incompetente para manejar el dinero, poco realista, poco práctico, no se focaliza, no hace previsiones. Ante la idea de “Dios proveerá” puede haber una forma poco responsable de afrontar el dinero y la economía personal.

EL DESAPEGADO. – Le gusta lo simple, es servicial, inspirador, independiente, no se deja llevar por el impulso de la compra, puede ser sobrio. Sus aspectos negativos: poco realista, poco previsor, le falta estabilidad o “tierra”, puede prestar dinero sin ocuparse en como lo va a recuperar, puede ser dependiente de que otros le “saquen las castañas del fuego”

Como vemos, dos personas en pareja, con una personalidad monetaria opuesta en sus intereses y en la forma de generar, manejar, conservar e incrementar el dinero, pueden tener problemas desde el primer momento. “Donde no hay harina (dinero) todo es mohína (enfado”) dice el refranero español.

Unhappy couple not talking to one another

Una de las causas principales de las separaciones y divorcios en el mundo tiene su origen en problemas de dinero. 

¿Como afectan las deudas no informadas por alguno de los integrantes de la pareja? ¿Cómo deben resolver este problema de falta de diálogo?

 Este problema es mas profundo en los países en donde todavía existen leyes donde el hombre puede asumir deudas y firmar prestamos solo por si mismo, sin el consentimiento o firma simultanea de la mujer.

Este tema ha llevado a que se pierdan patrimonios enteros por una mala racha, por una mala decisión económica, que ha afectado a la pareja. Esto es dramático, por la indefensión en la que se ve una persona -generalmente ha sido la mujer- al ver evaporarse una herencia, perder una casa, encontrarse sin ningún dinero por problemas de deudas, juego y apuestas, o graves errores de tipo económico asumidos solo por el hombre. Y todo eso porque el régimen matrimonial es de “gananciales”, es decir todo es común, independientemente de lo que cada uno haya aportado en el matrimonio.

Hoy esto ya no pasa tanto, por varios motivos:

  • Es cada vez mas frecuente ir al matrimonio con régimen de separación de bienes. Esto tiene grandes ventajas, porque en caso de que la pareja se divorcie, cada uno tiene un patrimonio no afectado por las decisiones del otro.
  • Si la ley del país así lo dicta, todo contrato de deuda debe ser asumido y firmado por ambos cónyuges, así que al menos no existe la parte de “desconocimiento”

 Aun así, en el día a día puede haber muchos problemas si la pareja no esta de acuerdo en cómo se está gestionando el dinero común, o el patrimonio. La clave esta en el dialogo, en que ambos -hombre y mujer- tengan claro que es el dinero es importante y necesario para tener una estabilidad y tranquilidad económica. Ambos deben tener criterios comunes de incrementar los ingresos, de proteger los bienes y el dinero, de saberlo invertir para atender las necesidades a corto, medio y largo plazo.

Y si este dialogo no es posible, es mejor llegar a un acuerdo de separación de bienes, para proteger la unidad familiar, para evitar el divorcio, si todavía hay amor y respeto mutuo.

 ¿Cómo manejarse ante la llegada de los hijos?

 La llegada de los hijos es como un tsunami para la pareja, en muchos aspectos: los horarios alterados, la atención constante que requiere un bebe, las compras que hay que hacer de ropa, pañales, utensilios, artículos de limpieza… los gastos se incrementan de golpe y es un tema que puede provocar ansiedad y desconcierto.

Los conceptos a tener en cuenta son: alimentación, ropa y calzado, accesorios (cochecito, cuna etc.), consultas medicas y tratamientos, guardería, juguetes y ocio. El coste medio por hijo va a depender de muchas variables:

  • ¿Hay ya  hijos propios o en la familia de los que se pueda utilizar la ropa o los juguetes?
  •  ¿Quién se puede ocupar del bebe los primeros meses si ambos trabajan?
  •  ¿Se puede contar con la ayuda del los abuelos?
  • En caso de tener que llevar al bebe a una guardería… ¿Cuánto cuesta al mes?
  • ¿Cuánto valen las horas extras de guardería ante imprevistos de los papas?
  • ¿Cuánto se incrementa el gasto por traslados?
  •  Ante una potencial reducción de jornada laboral ¿en cuánto se va a ajustar a la baja el sueldo?
  • ¿Cómo conciliar la vida profesional y la familiar?
  • Y pensando en las celebraciones… ¿Cuánto puede costar una fiesta familiar por el nuevo hijo?

Todas estas cuestiones tienen un impacto en dinero, en el presupuesto familiar.Mi sugerencia es que se aproveche al máximo lo que podamos recibir de familiares o amigos que ya no necesitan esa ropa, los útiles de aseo, esos juguetes o ese cochecito que tanto vale. Ser prudentes y sobrios en el gasto, porque el dinero que se va ya no vuelve. La felicidad tiene que ver con la alegría, la capacidad de disfrutar de lo que se tiene y de las pequeñas cosas.

Los hijos necesitan, sobre todo, seguridad, protección y amor, no tienen que convertirse en los “reyes de la casa” para comprarles cosas innecesarias que merman el presupuesto del hogar.

Todo tema que tenga que ver con el dinero, la pareja lo tiene que hablar, consensuar, llegar a acuerdos. La planificación económica va a evitar muchos disgustos.

¿Cómo tomar precauciones ante el posible fallecimiento de alguno de los dos y la herencia de la pareja?  La mejor protección es la prevención con un seguro de vida, que realmente lo que puede cubrir es el fallecimiento o  la invalidez de la persona.  Parece que  una enfermedad grave invalidante, o una muerte por enfermedad o por accidente no nos va a ocurrir. La realidad es bien diferente. La muerte forma parte de la vida y es una locura no tenerlo en cuenta. ¿Cómo hacer? Es importante hacer previsiones económicas a corto, medio y largo plazo y cubrir con la contratación de un Seguro de Vida el riesgo de un importante problema en caso de que uno de los miembros de la pareja fallezca y sus ingresos dejen de entrar en el hogar.

Autora: Rosa Estañ Homs  Mentora&Coach Profesional y Financiero. Experta en Inteligencia Inversora

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