¿Cómo impulsar el emprendimiento de la mujer? ¿Cuáles son las claves del empoderamiento y liderazgo femenino? ¿Cuáles son los precios para la sociedad de un mundo sólo regido por hombres?

He tenido la suerte de desarrollar mi carrera profesional en un mundo dominado fundamentalmente por hombres, el financiero. Con sólo 19 años entré por oposición publica en una entidad financiera en Granada, siendo la segunda mujer en entrar a trabajar en esa Caja de Ahorros que ya tenia muchos años de existencia.

En aquel entonces los compañeros nos miraban, a mi y a otras compañeras de oposición, con cierto interés. Pasaban de la curiosidad, viendo cómo desarrollábamos nuestra labor, a cierto rechazo por parte de algunos pocos, que nos decían abiertamente que nos fuéramos a nuestras casas, porque “estábamos quitando un puesto de trabajo a un hombre”.

Tengo centenares de anécdotas en mis muchos años de trabajo en Entidades Financieras. Una de ellas, muy graciosa, fue un poster que los creativos diseñaron con este slogan: “Les atendemos de todas formas”. El hecho de que en la oficina donde estábamos éramos la mayoría mujeres (yo era la subdirectora), hacia que los curiosos, algunos clientes, se sonrieran maliciosamente y se les fuera la cabeza a no se donde de pensamientos oscuros y sensuales. El cartel tuvo que ser quitado inmediatamente para evitar esos comentarios inadecuados.

En otra oficina, el halago “que bonitas sois todas”, dejaba palabras en el aire creadoras de un ambiente extraño, como si hubiéramos sido seleccionadas por la belleza, no por nuestros extensos currículos profesionales. Y es que el hombre, a veces, no sabe relacionarse con una mujer líder, jefe, cargada de experiencia y conocimientos, con responsabilidades importantes en las empresas.

Aunque ahora, afortunadamente, la presencia femenina en entidades financieras y en el ámbito empresarial está generalizado, recuerdo cómo durante años fui la única mujer que estaba presente en las reuniones de directivos.

Mi paso por diferentes entidades financieras, ocupando puestos de responsabilidad en un ámbito complejo como es el de la economía familiar y empresarial, me ha aportado importantes claves para potenciar el liderazgo y empoderamiento femenino, que os comparto. Se basa en mi experiencia de muchos años, por lo que habrá distintas opiniones a la mía, que respeto.

Clave núm. 1.- La preparación profesional extensa y la especialización, es fundamental para destacar en cualquier ámbito de trabajo. Esto quiere decir que, ante la posibilidad de optar a un puesto directivo, el currículo de la mujer ha de ser, generalmente, mejor que el del hombre.

Clave núm. 2.- El desarrollo de competencias personales, tales como habilidades de comunicación, adaptación al cambio, trabajo en equipo y orientación a resultados es imprescindible para aportar valor a la empresa donde se trabaja. También para recibir reconocimiento no solo verbal sino en sueldo y categoría profesional.

Clave núm. 3.- Si una mujer quiere progresar profesionalmente, necesita un espíritu de mejora continua, lo que implica aprender las nuevas tecnologías, técnicas de marketing, desarrollo de negocios y tener conocimientos prácticos sobre el dinero, las finanzas y las inversiones. No podemos ser expertas en todo, pero al menos debemos conocer lo esencial de esas materias para poder dirigir eficientemente a los colaboradores internos o externos.

Clave núm. 4.- La mujer ha de tener en cuenta, siempre, su propio equilibrio personal y familiar. La competitividad extrema que a veces muestran determinados hombres no es buena para nosotras. Los precios que pagamos por alterar ese balance entre la vida propia y la profesional pueden ser muy altos.

Clave núm. 5. –No necesitamos ser Top Women, es decir, ser excelentes en todos los ámbitos de nuestras vidas, porque es agotador.  Ese nivel auto de autoexigencia se manifiesta en jornadas de trabajo interminables en un intento de atender a todo y a todos. La consecuencia es el stress, la insatisfacción, el agotamiento y, probablemente, manifestaciones psicosomáticas en forma de migrañas, cansancio e irritabilidad.

Clave núm. 6.- Si queremos tener un buen equilibrio personal y profesional, si queremos tener una buena relación de pareja y atender adecuadamente a nuestros hijos, que requieren de educación y cuidados con amor y normas, elijamos bien a nuestros compañeros de vida. Un hombre que te quiera y te valore, va a compartir contigo las responsabilidades familiares, va a comprender que la mujer es más feliz,  no solo  como ama de casa en el hogar, sino realizando una profesión acorde con su talento y su competencia profesional.

CONCLUSIONES

Nuestra sociedad progresa gracias al trabajo y conocimientos de las personas, de los hombres y de las mujeres. El precio por limitar la presencia de la mujer en los negocios y empresas, especialmente en los puestos directivos, es muy alto, porque se desaprovecha un talento que ha sido impulsado a través de años de estudios y de esfuerzo.

Desde el 8 de marzo de 1910, que se autorizó el acceso a la enseñanza superior de las mujeres el avance nuestro en niveles de educación universitaria ha sido imparable. Mas de un 60% de los titulados universitarios, hoy en día, son mujeres, pero siguen ocupando menos puestos de poder en los campus y tienen peor inserción laboral que los hombres, más tasa de paro, más precariedad y peores salarios.

El empoderamiento y liderazgo femenino es una tarea individual y colectiva a la vez. Es más difícil o retador para la mujer en el entorno rural, donde las tradiciones en la asignación de roles tradicionales son más fuertes. La unión de todos, las mujeres y los hombres, en asociaciones y grupos de networking que impulsen el emprendimiento femenino, es una gran vía para el crecimiento sostenible y equilibrado de nuestra sociedad. Juntos, avanzamos.

Rosa Estañ Homs  Mentora&Coach Profesional y Financiero.  Fundadora y CEO de Escuela Esmeralda, Educaciòn Económica y Financiera. Es miembro de la Red de Mujeres Lideres de las Americas